12 de 10 de 2017

¡Al agua mamás!

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Hemos resuelto algunas de las dudas más frecuentes acerca de la natación en el embarazo. ¡Alístate para iniciar!

El agua es el medio idóneo para realizar ejercicio durante el embarazo, gracias a que en este elemento es posible soportar únicamente el 50% del peso corporal, lo que favorece la movilidad y flexibilidad. Esto origina que la espalda se libere durante un rato de la tensión a la que está sometida permanentemente por el peso, también contribuye a aumentar el proceso de uso del oxígeno, tanto para el bebé como para ti; incluso, mejora la resistencia, quema calorías y permite dormir mejor, estar menos cansada y hacer frente a la variedad de emociones que plantea un embarazo; así que… ¡al agua!

¿HASTA CUÁNDO PUEDES HACER EJERCICIO EN EL AGUA?
La mayoría de los ginecólogos defienden que, si no surge ninguna complicación y mientras no existan contraindicaciones médicas, se puede hasta el final del embarazo.

QUÉ ACTIVIDAD EN EL AGUA ES RECOMENDABLE?
Durante la gestación se deben evitar los deportes que pueden implicar sufrir golpes o caídas. Por fortuna, esto no sucede en el agua, así que cualquier ejercicio en este medio es muy recomendable, excepto el buceo.

¿CUÁNDO ESTÁ CONTRAINDICADO?
La natación y el ejercicio en el agua solo se desaconseja en embarazos de alto riesgo obstétrico (placenta previa, amenaza de parto prematuro, determinados problemas cardiovasculares, etcétera.) que, por orden médica, tengan indicado reposo o no hacer ningún tipo de ejercicio.

¿HAY RIESGO POR EL CLORO DE LA ALBERCA?
Si tiene la cantidad adecuada de cloro no hay peligro para ti o tu bebé. Sin embargo, si la cantidad es superior a lo recomendado podrías presentar complicaciones irritativas en ojos (conjuntivitis), nariz (rinitis) o piel (dermatitis). Aunque no hay efectos demostrados en el bebé, según lo explicó el ginecólogo Jorge Lecannelier.

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¿QUÉ ESTILO DE NATACIÓN SE ADAPTA MÁS A LA EMBARAZADA?
Usa el estilo de natación que sea más cómodo para ti y en el que te sientas más experta. Da igual si es crol, espalda o brazo. No está mal que cambies de estilo para trabajar diferentes grupos musculares. Además, es posible que a medida que aumente el tamaño de tu pancita y en función de cómo tengas la espalda, te apetezca más uno u otro. Lo importante es que vayas a tu ritmo, sin forzar.

PARA ANTES DEL CHAPUZÓN
1. Siempre comienza con unos ejercicios de calentamiento y acaba con una relajación.
2. Si vas a nadar por tu cuenta, no excedas las 140 pulsaciones por minuto; las actividades dirigidas están pensadas para ello.
3. Lo ideal es ir a la piscina una o dos veces por semana. 4.Quítate el traje de baño mojado para evitar infecciones y báñate ya que hayas terminado tu sesión.
5. Usa calzado de goma para moverte por las instalaciones; evitarás resbalones y hongos.
6. Si la alberca es al aire libre, utiliza bloqueador solar y evita hacer actividades entre las 11 y las 4 de la tarde para evitar el daño de los rayos UV.

BENEFICIOS
- Ayuda a producir endorfinas, es decir, genera bienestar para ti y tu bebé.
- Alivia las molestias típicas de la gestación, en especial la ciática y el dolor de espalda.
- Aumenta la posibilidad de tener un parto normal, si se practica con regularidad.
- Reduce el riesgo de problemas como la diabetes.
- La inmersión estimula la circulación, lo que ayuda a prevenir la hinchazón, los calambres y las varices.
- Ayuda a mejorar el tono de piernas, glúteos y pelvis, también protege las articulaciones.
- La natación y la preparación al parto en el agua son ejercicios aeróbicos, por lo que aumentan la resistencia pulmonar.

[Por: Pepa Valcárcel / Asesoría: Beatriz Bassas Pintó, Matrona]

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