13 de 09 de 2017

El Lobo con piel de Oveja

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De las razas más peligrosas de la humanidad. De los seres más temidos de todos los tiempos… Cientos de cuentos mitológicos hablan de este personaje, relatan como embaucan rebaños enteros, se ganan su confianza, se mimetizan a la perfección y cuando menos te lo esperas… ¡¡¡SAS!!! Atacan sin piedad a su presa.

Siempre pensé que eran leyendas transmitidas de generación en generación, como la historia del Trauco, el cuadro del niño que llora, La Llorona, El viejo del Saco, Unicornios o Duendes al final del arcoíris… Hasta que finalmente conocí a varias féminas que fueron ovejas y experimentaron su poder y astucia.

Este se caracteriza por su gran belleza y sonrisa perfecta, es una astro para hacerte reír, logra hacerte sentir que realmente le importas, te va conquistando paso a paso, de hecho podría apostar que tienen un libro con instrucciones a seguir. Es el rey de las victimizaciones, al escuchar sus historias y desventuras es muy fácil derretirse, acogerlo y hacer propio el desafío de amarlo tanto que logres curar su dolor…

Y cuando ya te tiene hipnotizada con sus encantos y con sus tristezas, te hace sentir parte de su vida y el de la tuya… bajas la guardia y… ¡¡SAS!! Ataca con la furia despiadada de un lobo hambriento.

Una madre separada tiende a ser una presa más fácil, ya que entre las miles de cosas que debe manejar en su vida muchas veces deja de lado el amor propio como prioridad y pone la mochila de la felicidad en otro. Nuestro anhelo de querer compartirnos a veces nos hace no poner los límites necesarios para protegernos de estas situaciones y nos vemos envueltas en relaciones que no merecemos.

El escudo que debemos tener contra estos Lobos con piel de oveja, no es una escopeta, rifle o arma alguna, no es tampoco andar por la vida desconfiando de los hombres o de las personas en general, porque la realidad es que los hombres NO son malos, no “nos hacen” cosas malas, no “nos hacen” sufrir, no “nos pisotean o nos pasan por encima”, no “nos faltan el respeto”. ¡Simplemente las mujeres PERMITIMOS!

sphlobo

En general, el ser humano tiende a externalizar el dolor y culpar al otro, tildarlo de malo, y crucificarlo por sus actos, pero es momento de hacernos cargos nosotras de nuestros límites, nadie te respetará mas de lo que tu te respetas, nadie te amará mas de lo que tu te amas…

Nadie “te hace” nada, tu permites que las cosas te afecten, te duelan, o te hagan sufrir… Nadie “te hace” algo si tú, desde el día UNO, pones las reglas claras, no permites que transgredan tus limites o no te respetas hasta en los mas mínimos detalles…

Tú le das el poder y la autoridad al otro para hacerte sufrir o hacerte feliz… y ¿¿¿te cuento un secreto??? Así como se la diste, se la puedes quitar.

No sigamos siendo ovejas, tampoco nos convirtamos en lobas, simplemente seamos pastores y estemos muy atentos cuando en nuestro rebaño una de las ovejas quiera comer carne en vez de pasto.

(Quiero aclarar que gracias a Dios, no es mi caso, no es una historia personal, pero como siempre he dicho, este blog es la suma de las historias que voy escuchando entre amigas, cafés, peluquerías, aquelarres y de mases…)

¿Conoces algún lobo? ¿Has sido la oveja?

¡Vamos que podemos!

Separada Con Hijos
Paula Alcalde
Directora Ejecutiva Fundación Independízate
Coach – Relatora – Consultora

4 comentarios

María Ignacia

15 de septiembre de 2017

Muy cierto, la mejor receta es poner límites,autocuidado. Buen artículo!

Andres Alcalde

15 de septiembre de 2017

Excelente artículo!

Verónica

14 de septiembre de 2017

Me encanta ru columna!! Yo he conocido varios lobos .. pero aprendí a ser pastora Espero la próxima columna

MP

13 de septiembre de 2017

Conozco a una loba que fue la mejor oveja por mucho tiempo. No me di cuenta.... y como dices.... ¡SAS! Me encantan tus columnas!

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