30 de 08 de 2017

#SEPARADACONHIJOS: La ex de tu novio, la novia de tu ex, tus amigas, tú.

separadaconhijosamigos

Este post es en honor a un mail muy duro que recibí de una soltera, sin hijos, mayor de 30… a la que yo alguna vez llamé “competencia injusta”. Dedicado a todas las mujeres, casadas, separadas, viudas, solteras, gordas, flacas, altas, bajas, madres, abuelas, tías, amigas…

Cuando nos separamos, las mujeres nos abanderamos con nuestro género, empatizamos con otras mujeres separadas, que viven cosas parecidas a las nuestras, aprendemos de otras historias, nos acompañamos en las penas, compartimos experiencias… No nos volvemos feministas ni mucho menos, pero por lo general, uno busca encontrarse en la historia del otro, porque parte fundamental de las relaciones humanas, es el sentido de pertenencia y la reciprocidad, y en etapas donde nos sentimos más vulnerables, por instinto de supervivencia, buscamos el apoyo de personas que pasan por lo mismo, por que es fácil encontrarse en el relato de otra separada.

Las historias pueden ser completamente distintas, cada una tiene sus propias razones y motivos, pero las etapas son muy parecidas, los miedos son casi los mismos, las dudas y la visualización del camino es casi igual…

Las mujeres en general somos bien guerreras, y cuando percibimos a un intruso o invasor de nuestro metro cuadrado, atacamos sin piedad y por la espalda. La mujer separada ha sufrido tanto que tiene tendencia a vivir en “modo autodefensa”, por lo que la ha llevado a desarrollar habilidades de análisis del “enemigo” de forma minuciosa, es excelente criticando a otras, tenemos una habilidad sin igual para buscar el defecto y crucificarla, quemarla en la hoguera…

schamigas

Levantarnos de esta caída no ha sido fácil, ponerse de pie después del terremoto que significa haber puesto fin a este formato de proyecto familiar, llamado matrimonio, es doloroso, re estructurar tu vida completa y comenzar en modo: sola con hijos es absurdamente difícil. 
Estamos vulnerables, asustadas, bipolares, ansiosas, felices, expectantes, heridas, cansadas, culpables, orgullosas… Y sólo buscamos lograr paz y armonía en nuestra vida, por eso atacamos a quién ose interrumpir o interponerse en el camino hacia nuestra meta. Muchas ya hemos conocido el dolor, hemos vivido en la parte mas profunda de nuestra oscuridad, hemos habitado en nuestros miedos y por ningún motivo queremos volver a sentir eso.
Pero se nos olvida la parte MÁS IMPORTANTE…

¡¡¡Que todas somos mujeres, féminas, diosas, lobas, guerreras… mujeres todas!!!

Tú, tus amigas, la ex de tu novio, la novia de tu ex… Todas somos mujeres, y nos destruimos entre nosotras en vez de defendernos y apoyarnos. Todas hemos conocido el dolor, hemos llorado hasta los mocos, todas hemos sentido los mismos miedos. 
Suena “obvio”, pero cuántas veces has olvidado que la ex de tu novio también pasa las mismas rabias que vives tu con tu ex marido. Cuántas veces nos hacemos conscientes de que es ella también la que se levanta por las noches cuando están los niños enfermos, y la que les contiene en sus penas y angustias, la que hace malabares para que el presupuesto aguante a fin de mes y la que se siente sola y no valorada en su rol y llora por no haber logrado el “y vivieron felices para siempre”…

Cuántas veces miramos a la novia de tu ex y empatizamos en lo feliz que está, en que realmente cree y quiere que su relación esta vez si funcione, que ella será la que cuide a tus niños y les aguante las pataletas las veces que están con su Papá… Cuándo fue la última vez que juzgaste a otra mujer por hacer algo que tu no harías, por vestir diferente, por amar muy rápido, por cartucha, por que sonríe todo el día, por depresiva… Nos enseñaron desde pequeñas estos cuentos de princesas donde llegaba el Príncipe Azul (algunos celeste desteñido…) a rescatarte, ponía fin a todos tus problemas y te llevaba a vivir a su castillo en lo alto de una colina… 
Pero se les olvidó enseñarnos dos cosas:

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1.- ¡¡¡Cómo era la vida dentro del castillo!!! Limpiar, ordenar, decorar, mantener 4.000 mt cuadrados de piedra no debe ser nada de fácil, lograr que tus hijos lleguen a sentarse a la mesa a comer, es realmente imposible… intentar buscar las llaves cuando se te pierden, o que se te quede algo en la cocina cuando ya llegaste a tu pieza en la otra ala del palacio. ¡¡¡Ni hablar cuando llega la cuenta de la luz!!! La Vida de Princesa no es como la imaginaste.

2.- Se les olvidó enseñarnos que “sólo era un cuento”, una historia, una ilusión, una fábula. Se les olvidó contarnos que no somos Princesas ni existen Príncipes, que no somos las víctimas de nuestra vida y no necesitamos ser rescatadas. Que el hombre perfecto no existe, simplemente porque no existe la perfección. Se les olvidó enseñarnos el respeto al género, a cuidarnos entre nosotras, porque puede que el Príncipe un día decida buscar otra Princesa, decida que tu ya no te ves tan linda con la corona que te regaló, decida que no te quiere lo suficiente, o puede que lo decidas tú… ¿¿Y cómo vas a pararte otra vez cuando te saquen del castillo?? Obvio, con la ayuda de otras mujeres; porque sabes que te recuperarás mas rápido dentro de tu tribu.

Hacer tribu no significa que seas “amiga” de todas las mujeres del mundo, se trata de respetar al género, dignificar la gran labor de ser mujer, acompañarnos en los dolores y celebrar los triunfos como si fueran propios, admirarnos entre nosotras, defendernos y jamás permitir que nos pongan el pie encima, que nos agredan, insulten o violenten. El valor de la mujer se ha ido diluyendo en el tiempo, creemos tener la “obligación” de ser flacas estupendas, idealmente con cuerpo de revista, la obligación de ser trabajadoras, inteligentes, ordenadas, limpias, con olor a rosas, siempre listas, atentas, reservadas, “señoritas”, cocineras, amante, deportista, divertida… básicamente, el juguete de moda.

¡Pero no! Esa no es nuestra obligación, es nuestra estupidez de competir con la otra. Porque piensa, si en el mundo tu fueras la única mujer, ¿¿serías de igual forma con los hombres?? Puedo apostar que tu respuesta es NO.

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Hagamos tribu, no nos aserruchemos el piso entre nosotras, respetemos al hombre de la otra, (“El hombre de otra es gay”, ese debe ser tu mantra) no permitamos que nadie hable mal de una mujer, aunque sienta que tenga motivos de sobra, el respeto es respeto aquí y en la quebrada del ají.
No nos regalemos ante el primer hombre que nos haga cariño, nuestra dedicación, amor, y compañía se la deben ¡¡¡ganar!!! Valorarte y valora a tus pares, no hables mal de otra mujer porque no actúa o piensa como tú. 
No podemos pretender que nos respeten los hombres, si no nos respetamos nosotras mismas!.

Si comenzamos a cuidarnos entre nosotras, si nos defendemos y nos ayudamos, si logramos no sentir envidia, superioridad o celos de otras, lograremos llevar una vida en paz, una vida sana, una vida contenida, una vida más fácil, porque en tribu la vida es bella, es más simple, es en compañía.

Yo agradezco a la vida todos los días por mi tribu, sin ellas no me hubiera logrado levantar las veces que me he caído, ellas han secado mis lagrimas, y no han sido pocas, hemos celebrado grandes triunfos, las con más experiencia me han dado sabios consejos, me han apoyado y alentado en cada paso que doy, cada vez que lo necesito me devuelven a mi foco, cada una en su idioma y en su forma me hace sentir parte fundamental de la tribu…

¡Cada una cuenta! ¡
Vamos que podemos!
Separada Con Hijos

Paula Alcalde
Directora Ejecutiva Fundación Independízate
Coach – Relatora – Consultora

3 comentarios

Matilde

31 de agosto de 2017

Bendita y Temible tribu, es un arma de doble filo, admirablemente contenedora y a la vez inteligentemente maligna. Así somos, nos pisamos la capa entre nosotras sólo para destacar, pero jamás lo haríamos con uno del género opuesto, porque obviamente si nos molesta lo ignoramos y punto. También podemos diseñar, confeccionar, y parchar si es necesario la capa de una de las nuestras para que otra destaque, porque si lo hacemos con un hombre pensarían qué hay dobles intenciones, a menos que claramente sea tu pareja. Somos infinitamente complejas y es esa riqueza y abundancia la que debemos potenciar, proteger y querer, no somos enemigas, no hay buenas ni malas, ni putas ni santas, todas jugamos distintos roles según lo que hicimos, lo que hacemos y lo que pretendemos hacer, somos todas unas grandes fieras dentro de una misma tribu tratando de defendernos de esta sociedad en vías de la independencia e igualdad de género. Felicitaciones!!!

Vero

30 de agosto de 2017

Excelente!! La tribu no debe flaquear!

M

30 de agosto de 2017

La tribu.... honor y gloria para las mujeres que nos rodean, aquellas que nos hacen reír y nos acompañaba cuando creemos que no podemos más! Ojalá nos respetáramos siempre entre nosotras.... excelente columna Paula! Espero la proxima

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