24 de 08 de 2017

¡Datos imprescindibles sobre la lactancia!

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En la era de los superalimentos, la leche no puede quedar fuera, ya que garantiza una serie de privilegios tanto para los niños, las madres y, por increíble que parezca, a la sociedad.

El poder de la leche materna ha quedado manifestado a través de diversos estudios que han realizado los centros de investigación más importantes del mundo. Sin embargo, todavía representa un reto crear conciencia de lo trascendental que es el hecho de ofrecerla como alimento exclusivo durante los primeros seis meses de vida y hasta los dos años como complemento, lo que garantiza que el chico reciba todas las propiedades que le ofrece.

Los misterios de la lactancia

Si ante un conflicto en la lactancia has dudado de tu capacidad de amamantar a tu bebé, es momento de que conozcas algunas de las realidades de la misma. Tu organismo está completamente apto para hacerlo y ni tu estilo de vida puede limitarte.
• ¿La cantidad de leche que produces es insuficiente y ahora debes recurrir a la fórmula? Falso; en la medida en que tu bebé demanda el alimento y lo pegas a tu pecho, la producción se acelera. La clave está en mantener el estímulo de las glándulas mamarias.
• Pezones agrietados. Esto no ocurre si lo haces de la manera correcta: la boca de tu bebé debe cubrir completamente la areola del pecho y debes sostenerlo a una altura en la que no tire de tu seno.
• Aumento de peso. Esto ocurre por una alimentación inapropiada. Por ejemplo, los atoles o cerveza se han posicionado por años como el medio ideal para elevar la producción de leche, pero solo logran incrementar el peso. Lo único que necesitas es alimentarte sanamente y consumir las cantidades de agua que tu cuerpo requiera, por lo menos dos litros al día.
• ¿Debes volver al trabajo? No será ningún obstáculo: Cada dos o tres horas, puedes utilizar un saca leche y almacenarla en biberones o bolsas diseñadas para este fin. Tienes dos opciones para conservarla: en refrigeración dura hasta por cuatro días y a temperatura ambiente, por diez horas.

Es importante mencionar que el momento en que alimentas a tu hijo debe ser un tiempo y espacio dedicado a ustedes, incluso si has vuelto al trabajo y debes sacarte la leche para almacenarla. En este sentido, la experta recomienda que siempre busques un lugar que te resulte cómodo y acogedor, donde ambos estén relajados.

Puedes ambientar con música clásica y aromaterapia, ya que se ha comprobado que estas condiciones suman para que la producción de leche sea más y de mejor calidad. Si estás en un sitio lejos de tu bebé, procura tener una foto de él cerca y si se puede una grabación de su llanto y de su voz, pues también son grandes estimulantes.

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5 razones por las que amarás hacerlo
• Amamantar a tu bebé desde las primeras horas de nacido te ayudará a perder todos los kilos que ganaste, e incluso un poco más.
• Diversos estudios científicos, entre ellos uno de la Universidad de Montreal, Canadá, demuestra que los niños sufren de menos infecciones; además, se previene en un 40% el riesgo de desarrollar obesidad, diabetes tipo 1 y 2, así como alergias, hipertensión arterial y cáncer de sangre, entre otros padecimientos.
• Las mamás que alimentan a sus bebés por más de un año disminuyen notablemente el riesgo de cáncer de mama y de ovario, gracias a que tienen un bajo nivel de estrógeno, adoptan un estilo de vida más sano y el sistema inmunológico se refuerza.
• ¡Son más inteligentes! Otras investigaciones comparativas refieren que los chicos que han recibido leche materna poseen un coeficiente intelectual más elevado que quienes no tuvieron esta oportunidad.
• Es la manera más práctica y económica de criar a tu hijo: puedes ir a todos lados sin preocuparte de biberones ni de preparaciones y es completamente gratis.

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La técnica correcta
La doctora Verónica Valdés, vocera de UNICEF, recomienda los siguientes pasos para estar seguros de que el momento de lactar se convierta en una oportunidad de comunión. ¡Prepárate!
• Siéntate cómodamente con la espalda apoyada en el respaldo, alarga tu columna para darle firmeza. Coloca una almohada alta sobre tus piernas para que tu bebé alcance fácilmente tu pecho. Apoya su cabeza sobre el ángulo de tu codo y sostén tu pecho con los dedos como si formaras una “C”.
• Toma con los dedos pulgar e índice la areola, acércala al bebé; cuando sienta tu pezón, abrirá su boca y entonces, deberás introducir el pecho de tal manera que sus labios cubran completamente la areola. Esto hará que con su lengua dé masaje a los senos lactíferos que se ubican debajo de la areola y que extraiga la leche sin provocarte dolor.
• Verifica que el acomodo entre ambos cumpla con estos lineamientos: el abdomen de ambos quedan juntos, mientras que su oído, hombro y cadera forman una sola línea; sus labios deben estar abiertos cubriendo la areola y su nariz toca tu seno. Prueba pasando tu dedo entre su nariz y tu pecho, si cabe sin problema quiere decir que está comprimiéndolo y no masajeando, así que busca acomodarlo. Aplica los mismos pasos si decides amamantar recostada.
• Amamantar nunca debe ser doloroso y estresante para ti y tu hijo. Si llora y se pone inquieto, vuelve a empezar desde cero y mantente con una actitud tranquila, trata de hablarle mientras todo se soluciona y podrán disfrutar de su momento juntos.

[Por: María del Carmen López / Fotografías: iStock]

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