03 de 07 de 2017

¿Cómo ser amantes cuando se tienen hijos?

Amarconhijos

Pamela está agotada y ni siquiera tiene recuerdos desde hace cuánto tiempo se siente así. Gran parte de los días se va a dormir con dolor físico de cansancio y un nivel de tolerancia bajísimo. Y es que criar a dos niños de 3 y 5 años no está resultando nada fácil.

Y como el menor aún duerme siesta, hacerlo dormir de noche -y consecuentemente a su hermana también – es tarea imposible. Por eso es normal verlos correr y gritar por la casa hasta más allá de la medianoche sin problemas.

Ricardo, su pareja, llega a casa a eso de las 8 de la noche y se echa sobre la cama a ver televisión. Sobre él saltan los niños y se ríen hasta tarde y él no se inmuta.

Pamela, trabaja hasta las seis, hora que corre al supermercado y luego releva a la nana y comienza la preparación de mochilas, dar de comer, bañar y acostar. Lo hace sola. Ricardo siempre dice estar cansado y que ha trabajado todo el día. Ella lo mira fijo, enrabiada, frustrada, con ganas enormes de gritar, pero se lo traga… Así hace mucho.

Amarconhijosdos

Y a la una de la mañana, luego que Ricardo ha dormitado muchas veces desde que llegó, Pamela logra acostarse y él trata de que algo ocurra entre ellos. Ella siente que podría echarlo de la casa por sólo intentarlo. Y él se duerme molesto porque ella siempre le dice estar cansada.

Ella no habla y él tampoco. Ninguno dice que esto está que explota y que muchísimas veces ni se soportan. El descanso es escaso y provoca eso. Imposible pensar y ser creativo y apasionado cuando sólo se piensa en dormir.

Cuando llegaron a mí, venían muy angustiados. Pensaron que pronto se iban a tener que separar porque hace demasiado que no se tocan y casi ni se besan. Así que luego de largas conversaciones, de decir lo no dicho, de llegar a acuerdos, de pactar cosas y hablarse con el corazón y con las palabras adecuadas, lograron sacar la rabia y frustración de la situación y poner manos a la obra.

La tarea primera era lograr establecer nuevos horarios de dormir para los niños. Ambos debían involucrarse en esta tarea y, por ende, Ricardo debía dedicar esfuerzos en la crianza para que esto ocurriese, pues si Pamela seguía haciendo todo era improbable que la situación cambiara. Entonces Ricardo se encargó del supermercado y de darles de comer. Pamela mientras tanto preparaba las mochilas del día siguiente y los bañaba luego. Se eliminó la siesta y se estableció que a las 8.30 de la noche debían estar los niños durmiendo.

Amarconhijostres

Curiosamente, o no tanto, después de un tiempo de harto esfuerzo y muchos logros, el trabajo que esto implicaba fue menor, porque ya todo fluía. Ambos estaban de mejor genio. Lograron cenar juntos, hablar y reír. Volvieron a ser cómplices y las carcajadas en casa fueron más frecuentes. No todas las noches tuvieron sexo, pero sí todas se acostaron abrazados después de muchos besos. La conexión volvió y la vida también.

Pequeños cambios pueden provocar grandes cosas.

Karen Uribarri
@karenuribarri

0 comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Lo último