04 de 04 de 2016

VENTAJAS DE LAS ACTIVIDADES EXTRA PROGRAMÁTICAS

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Muchos padres buscan actividades extra programáticas que puedan realizar sus hijos, las que traen grandes beneficios para su desarrollo, tanto en el ámbito de la personalidad, como en el área que se escoja la actividad: deportes, artes, idiomas, entre otras.

En general les permite ampliar el campo de actividades a realizar y, de ese modo, desarrollar una formación integral, tanto en el ámbito intelectual, como social y emotivo.

Estas actividades proveen además de experiencias gratificantes que les permiten reafirmar su autoestima y disponer de su tiempo libre de manera fructífera y productiva. Además contribuyen a maximizar las fortalezas de los niños así como a minimizar sus debilidades, al estar expuestos a experiencias que les ofrecen oportunidades de descubrir y poner en práctica sus habilidades.

En este sentido, es importante que nuestros niños asistan a ellas con agrado y no se transformen en una obligación. Además, hay que tomar en cuenta que el tiempo dedicado va a depender de la edad del niño y de cómo sobrelleve su carga académica.

Por ello se recomienda:

-Tomar al menos una actividad extra programática a la semana. En la medida que logre organizarse con sus obligaciones escolares, familia y descanso, puede hacerlo cuanto sea posible, pero siempre teniendo el cuidado que este tipo de opciones no se transformen en una situación de tensión para el niño, sino más bien de agrado.

-Para niños más grandes o adolescentes, es recomendable que hagan un calendario donde establezcan los tiempos para sus quehaceres diarios, de esta manera tendrán una visión general de cuánto tiempo disponen y cuánto se requiere en cada caso, ya sean estudios, obligaciones de hogar, actividades extra programáticos y ocio.

-Tener en cuenta la disponibilidad de horarios, tanto para los padres como la de los niños, y tener en consideración los tiempos de traslado y los que el pequeño tendrá de descanso y de estudio.

Es importante ademas:

-Que los niños elijan libremente y sientan que así fue: se les puede orientar en cuanto a la factibilidad y a las condiciones personales (habilidades y gustos), pero ellos deben tomar la decisión.

-Que nunca asistan obligados, si no por gusto. Si se están resistiendo hay que investigar por qué.

-Que se comprometan con su participación, al menos por un semestre: esto los forma en disciplina y responsabilidad, así como en el respeto por sus pares. Pero para que este compromiso sea adecuado, hay que darles un tiempo de adaptación que les permita conocer de qué se trata.

-Resulta interesante que participen desde muy pequeños y puedan ir diversificando la temática y el ámbito de los talleres que vayan eligiendo, pues estas experiencias variadas les permitirán conocerse a sí mismos, poner a prueba sus habilidades y contribuirán a definir su camino vocacional en el futuro.

-Evitar utilizar las actividades extra programáticas como premio o castigo, pues perderían el sentido del compromiso adquirido libremente y llevado a cabo con ilusión y voluntad.

-La disponibilidad horaria de los niños y la de los padres. De esta forma se puede determinar quién o quiénes serán los encargados de llevar al niño al taller y de esta forma ayudar a que la experiencia sea exitosa, no solo en lo que el niño va a aprender, sino también en el cumplimento y desempeño.

No olvidemos que los padres son un modelo a seguir de los niños, y si ellos se muestran organizados, responsables y entusiastas, esto motiva a los niños y es un buen ejemplo para ellos.

María Paulina Schwarze, profesora de castellano y subdirectora de Editorial Caligrafix.

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