¡Mamá me aburrooo!
(Una reflexión respecto al miedo a la soledad)
Muchos nos aburrimos si estamos solos, buscamos compañía que nos rescate del silencio, a veces dependemos de otros para ser felices e incluso nos mantenemos en relaciones que no son precisamente las que quisiéramos por temor a estar solos… Algunos están dispuestos a sacrificar sus sueños, a ceder cosas que en el fondo saben que no deberían, a cambiar su identidad, a callar o negarse a ver situaciones que dañan, todo por un poco de compañía. A veces preferimos estar con amigos que no son del todo una buena influencia o caemos en conductas que nos afectan negativamente a nosotros mismos, todo por ser aceptados en un grupo, salir de la soledad…
Pero qué hemos aprendido de la soledad que le tememos tanto? Por qué no sabemos estar solos y escapamos de esos momentos? Por qué a algunos les cuesta más disfrutar de si mismos a solas? Cuantas veces prendemos la radio o la televisión para escuchar una voz de fondo que nos acompañe para así evitar el silencio?
En una sociedad donde todos nuestros sentidos están hiper estimulados y somos bombardeados por el ruido, cuesta detenerse para estar con uno mismo, pero si a nosotros se nos hace difícil, ¿cómo aprenderán nuestros hijos los beneficios de hacerlo?
Al estar solo puedo estar conmigo, conocerme en las elecciones que tomo, darme cuenta qué me gusta y qué no me gusta, quién soy…. Cuando ya hice todo lo que “tenía” que hacer y aún tengo tiempo, puedo disfrutarme, darme un tiempo para jugar, pintar, tirarme en el pasto, hacer cartitas, leer, escuchar música (no tenerla de fondo, estoy hablando de escuchar de verdad), bailar, ordenar mis cosas o simplemente, no hacer nada y descansar relajadamente un momento. Es ir transformándome en un planeta, no en un satélite que gira en torno de otros. Es sentir que me encanta mi vida y que cuando la comparto con otros se enriquece (pues no se trata de volvernos ermitaños), pero que si en ocasiones esos otros no están, sigo sintiéndome feliz con mi vida, tranquilo, en paz, no con una angustia o sensaciones de abandono amenazantes. En este sentido, si no aprendemos a estar con nosotros mismos, a disfrutarnos y querernos, ¿por qué esperamos que otros lo hagan?
Deténganse un momento a pensar y sentir cómo se viven en soledad, qué le estamos transmitiendo a nuestros hijos y la próxima vez que los vean aburridos pidiendo que ustedes le resuelvan ese problema, más que entregarles el pescado, enséñenles a pescar… condúzcanlos lentamente al camino donde ellos puedan elegir qué hacer con su tiempo libre, descubrir qué disfrutan y darse un tiempo para si mismos. No se trata de dejarlos solos sufriendo para que aprendan en algún minuto, se acostumbren o adapten a la soledad, sino de acompañarlos en ese proceso mostrándoles los beneficios que puede tener el saber disfrutar sus tiempos personales. Así, el silencio puede transformarse en un buen compañero para encontrarse…
Mónica Andrea López Hernando. Psicóloga Clínica. Terapeuta Familiar y de Pareja Acreditada. Diplomada en Psicología Positiva. Educadora certificada en Masaje Infantil. Directora de la Sociedad Chilena de Psicología Clínica. Contacto: 8.2484614, www.sanarte.cl, www.masajeinfantil.cl En Twitter: @sanarte_cl (http://twitter.com/#!/sanarte_cl)






Es muy bueno el articulo me aclara muchos puntos, mi inquietud es que hago con mi hijo mayor va a cumplir 10 años y todavia no intenta independizarse sobre todo cuando llega la noche hay acompañarse a dormir es muy inseguro.
Hola Myriam, las inseguridades y dependencias se van constituyendo desde la crianza (cuán sobreprotectores hayan sido, por ejemplo), por las características de personalidad de tu hijo y también, a veces, se dan en algunas etapas por situaciones específicas de mayor angustia emocional, donde los niños pueden necesitar más apoyo.
Hay que evaluar hasta dónde llega su dependencia. Si sólo está en que lo acompañes un rato antes de dormir, es distinto a que no se atreva a hacer nada por si mismo… Es importante fortalecer la confianza en si mismo, reforzar sus intentos de autonomía, ir gradualmente conversando y cambiando algunas pautas que lo ayuden en su proceso de crecimiento, pero todo con harta paciencia y amor.
Un abrazo y mucha suerte !!